En el Coro PUCE, cada ensayo y cada canción viene con muchísimo sentimiento, las armonías se convierten en comunidad. Cada año, con la llegada del 8 de Marzo (Día Internacional de la Mujer) y el 25 de Noviembre (Día contra la Violencia de Género), nuestro repertorio adquiere un propósito especial: transformar la música en un acto de memoria, denuncia y fortaleza colectiva.


Cantar en estas fechas no es un simple acto conmemorativo, porque reflexionamos y rompemos el silencio, sanamos en colectivo y llevamos el mensaje más allá. En nuestras canciones están:
- «Canción Sin Miedo» (Vivir Quintana): Se ha convertido en un himno generacional. Cuando la cantamos, nombramos a las ausentes. Es nuestro grito colectivo de «¡Ni una menos!»
- «Nunca Callar» (Lucio Feuillet y La Muchacha)
- «Mi Fuerza Es Tuya» (Thelma Fardin y Mora Navarro)
- «Despierten Mujeres» (Luna Santa)
¿Cómo nos cuidamos?

- En el Ensayo: Antes de trabajar la afinación, compartimos. ¿Qué nos evoca esta letra? ¿A quién queremos honrar? Así, cada una canta desde un lugar auténtico.
- En la Performance: Buscamos acciones simbólicas. A veces vestimos de morado o naranja, llevamos un cartel con nombres, o invitamos al público a cantar un estribillo. La cuarta pared se rompe.
- En el Cierre: Después de cantar, hacemos una ronda de sensaciones. Compartir la emoción del momento —la rabia, la tristeza, la potencia— es esencial para cuidarnos.
Cuando cantamos, al final todas terminamos llorando, porque esta es nuestra lucha, es así como nos enfrentamos a la pelea, la música son nuestros puños para cantar sobre voces silenciadas. Mis canciones favoritas es Despierten mujeres y Mi Fuerza es Tuya porque me conecta mucho al coro, a la música y la sororidad.


Tenemos un proyecto que parte del Coro llamado Ensamble vocal Una Sola Voz, somos cuatro chicas: Mishel, Meni, Pocha y yo. Somos cuatro voces cantando estas canciones. son mis hermanas y ha sido la alegría más grande poder cantar con ella.