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¡SHE IS REALLY GOOD! (if you get it you get it)

Empecé haciendo covers en mi habitación, grabando con el teléfono y subiéndolos con más miedo que vergüenza. Hoy, es una de las cosas que más felicidad me da en lo musical. No es por hacerme la experta, sino porque pasé de imitar a reinterpretar, y ahí fue donde encontré mi voz. Hacer un cover no es solo cantar bien una canción que ya existe. Es como prestarle un vestido a una amiga: le queda diferente, se ve con otro estilo, pero sigue siendo el mismo vestido. El truco está en que le quede bien a ti.

Imagen creada con IA: Chat GPT

Si eres de los que, como yo, ha subido un video cantando la canción de alguien más a redes sociales, has hecho un cover. Pero, ¿alguna vez te has preguntado de dónde viene esa palabra en inglés y por qué la usamos para algo tan común? Resulta que su origen no es tan moderno como pensamos y está lleno de historia de la industria musical.

En los albores del rock and roll y el rhythm & blues, la industria tenía una práctica común. Cuando una discográfica (especialmente una grande, con mayor alcance en la radio y tiendas) veía que una canción de un artista de un sello pequeño o de un género «de nicho» (como el R&B de artistas afroamericanos) empezaba a sonar, encargaba a uno de sus propios artistas (muchas veces blancos) que grabara su propia versión para «cubrir» ese éxito y capitalizarlo.

Puedes profundizar en este contexto histórico en este artículo de la BBC Culture (en inglés)How cover versions shape the music industry que analiza cómo algunas cubiertas eclipsaron a los originales.


Te cuento mi proceso y los tips que a mí, como corista que está acostumbrada a fundirse con otras voces, me han servido para destacar cuando canto sola.
Esto es clave. ¿Qué canción te da esa sensación en el pecho? Esa es la candidata. Pero luego, hazte estas preguntas:

  • ¿Está en tu rango vocal cómodo? No elijas un tormento. Si la original es muy aguda o grave, transpónla. Usar una app como Capo o Moises para bajar o subir la tonalidad no es hacer trampa; es ser inteligente. Tu versión no gana puntos por sufrir más.
  • ¿Te conecta personalmente con la letra? Esto es lo que le dará autenticidad. Si no te la crees, se nota.
  • 1. La entrada y la salida: No empieces igual que el original. Puedes empezar a capela, o con un instrumento destacado, o con un fragmento de la letra hablado. Crea un ambiente desde el primer segundo.
  • 2. El «momento Belu»: Siempre incluyo un pequeño giro melódico o armónico que sea solo mío. Un adorno, un cambio en una nota del estribillo, una armonía que no está en la original. Es mi firma. Te invito a buscar la tuya.
  • 3. La producción es tu aliada: No necesitas un estudio. Con un buen micrófono USB (hay económicos) y un programa gratis como GarageBand o Audacity, puedes hacer maravillas. Graba capas de voces: una voz principal firme, y luego una o dos capas más suaves haciendo coros o armonías. Eso le da un cuerpo enorme al sonido.
Imagen creada con IA: Chat GPT
  • ¿Canto cómoda, sin forzar en ningún pasaje?
  • ¿Transmito una emoción real, o solo estoy pronunciando palabras?
  • ¿Agregué al menos un elemento (ritmo, arreglo, instrumento) que haga esta versión personal?
  • ¿La mezcla está balanceada? (Que no se escuche solo la guitarra o solo la voz).
  • La más importante: ¿Me gustaría escuchar esta versión si no la hubiera hecho yo? Si la respuesta es sí, estás lista.

Hacer un cover es un acto de amor por una canción, pero también es un espejo de tu propia musicalidad. Es donde practicas todo: técnica, interpretación, creatividad y hasta producción.

El mejor cumplido que me han hecho no es «qué bien que cantas esta canción», sino «nunca había escuchado esta canción así, me llegó diferente». Ahí supe que lo estaba haciendo bien.

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