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La sabiduría ancestral de los Andes

La música andina no es solo sonido; es un ADN vivo que llevamos en la sangre. Acompaña a Mauricio Vicencio en este viaje al origen, donde los instrumentos de piedra y barro nos recuerdan que somos células musicales dotadas de una misión guerrera y una armonía cósmica.

La misión del músico como guardián de la historia

Para Mauricio Vicencio, líder del grupo Altiplano y creador de la Misa Andina, la música no es un producto comercial, sino una responsabilidad frente al tiempo. En su visión, los músicos son herederos de una historia que está escrita en «otros planos» y que debe ser defendida con integridad.

«Los músicos tenemos una responsabilidad frente a nuestra historia, frente a lo que creemos, porque tenemos en nuestra sangre un ADN con esencia indígena.» — [04:38]


Somos Células Musicales

Vicencio explica que nuestra conexión con la música empieza desde el útero materno. La vida misma es un ritmo que se sincroniza con el universo, y los instrumentos andinos (como la zampoña o el charango) son los canales para expresar esa vibración primaria.

«Somos células completamente musicales. Estamos dotados de esa energía y de esa vibración… El pulso con el que nosotros nacemos viene acompañado de un tambor gigantesco.» — [08:42]


La Música como Intuición y Resistencia

A diferencia de la música académica rígida, la sabiduría ancestral se basa en la intuición. Mauricio nos enseña que el sonido andino permite una libertad creativa que no se rige por valores estéticos impuestos, sino por la necesidad de expresión del alma. En un mundo que busca lo «fácil» y lo comercial, mantener la pureza de estos sonidos es un acto de resistencia cultural.


Conversatorio con Mauricio Vicencio

Escucha de la voz de uno de los maestros más influyentes de nuestra región cómo se fabricaban los instrumentos líticos (de piedra) y por qué la música es, en realidad, un aprendizaje que traemos de muchas vidas atrás.

Conversatorio: Una visión ancestral de la música andina – Festival Raíces Bogotá Andina 2019

Al final de este viaje, descubrimos que el coro no es solo una agrupación de voces, sino un organismo vivo que respira historia y espiritualidad. La Misa Andina nos ha enseñado que el cielo y la tierra pueden dialogar a través de un charango y una polifonía, y que nuestra identidad sigue vibrando con la fuerza de un ADN musical inquebrantable.