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¡¡PRIMER DÍA COMO CORISTA!!

Recuerdo perfectamente mi primer ensayo. Tenía la carpeta de partituras nueva, el lápiz (¡imprescindible!), y un nudo en el estómago que mezclaba emoción con puro terror. Iba a mi primer ensayo del Coro PUCE, y aunque llevaba años cantando en coros y en reuniones familiares, esto era diferente. ¿Qué tal si no daba la altura? ¿Y si mi voz no encajaba? ¿Sería la única que no sabía leer partituras a la perfección?

Lo que llevé:Lo que realmente necesitaba:
Partituras (físicas o en celular)
Botella de agua (¡sabiduría pura!)
Lápiz para marcar
Oídos abiertos 
Humildad para aceptar que estaba aprendiendo
Cordialidad para presentarme a desconocidos
Paciencia conmigo misma

Lo que imaginaba: Entrar a una sala silenciosa donde todos se volverían a mirarme, evaluando cada paso, cada gesto. Un director serio que diría «empecemos contigo» señalándome directamente.

La realidad: Llegué al Aula de Ensayos de la PUCE y encontré un grupo de personas charlando, riendo, compartiendo anécdotas de la semana. Alguien revisaba su teléfono, y tres chicas ensayaban juntas una parte de la canción. El director me sonrió y dijo: «¡Bienvenida!

  1. El error es música también: Cuando alguien se equivocaba, no era un «¡ups!» de terror, sino una oportunidad para entender mejor la pieza. La directora decía: «Los errores nos muestran dónde está el aprendizaje».
  2. «Leer partituras es igual a ser buen corista»: Había personas que leían perfectamente, pero tenían dificultad para ajustarse al grupo. Otras (¡como yo en ese entonces!) que seguían más de oído pero con una escucha activa increíble.
  3. El silencio es parte de la canción: Aprender cuándo no cantar es tan importante como aprender cuándo entrar. Esa pausa donde respiras con el grupo, donde sientes la música sin hacerla… eso es coro.
  4. Tu voz cambia en comunidad: Mi voz sola era una cosa. Mi voz rodeada de otras voces era algo completamente distinto – más segura, más rica, más valiente.
  5. La técnica viene después de la confianza: Primero nos hicieron sentir seguros, parte del grupo. La corrección técnica vino después, desde el cuidado, no desde la crítica.
  1. No esperes a «estar lista»: Si esperas a tener la voz perfecta, la lectura fluida, el oído afinado… nunca empezarás. El coro es el lugar para desarrollar esas habilidades, no para exhibirlas ya perfeccionadas.
  2. Tu primer ensayo es para observar: No tienes que impresionar a nadie. Observa cómo funciona el grupo, dónde están los baños, quién tiene cara de ayudar con las dudas.
  3. Pregunta TODO: «¿En qué página estamos?», «¿Podemos repetir?» Mejor preguntar dos veces que perderse completamente.
  4. Trae agua y come liviano: Parece obvio, pero el cuerpo necesita combustible (pero no tanto como para que la digestión compita con tu diafragma).

Si estás considerando unirte a un coro (en la PUCE o en cualquier lugar), quiero decirte: ese miedo que sientes es normal. La emoción también. La duda también. Todo es parte del paquete.

Los coros no necesitan voces perfectas. Necesitan voces dispuestas a escuchar, a aprender, a crecer juntas. Ser una familia.

¿Y sabes lo más hermoso? Todavía recuerdo esa sensación de caminar a casa después del ensayo, con la garganta un poco cansada pero el corazón completamente lleno. Había encontrado mi lugar.

¿Tú también recuerdas tu primer día en un coro?

¡Compártelo en los comentarios! ¿Qué esperabas? ¿Qué realidad encontraste? ¿Qué consejo darías a alguien dando ese primer paso? Si estás en Quito y quieres probar la experiencia coral, el Coro PUCE tiene puertas abiertas.

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