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La voz y el charango del Altiplano de Chile

Del corazón de la Puna a los escenarios del mundo, la travesía del trovador andino.
2–3 minutes

Si has escuchado música andina en Chile, es casi seguro que te hayas topado con el trabajo de Mauricio Vicencio. No es solo un intérprete; es de esas personas que se dedicaron a recorrer los pueblos, grabar a los ancianos y aprender los oficios antes de que se perdieran.

Nació en Antofagasta en 1953, pero su historia real empezó en San Pedro de Atacama. Ahí creció entre fiestas patronales, cantos a la tierra y el sonido de instrumentos que ya casi nadie sabe construir como antes. En los 70 y 80, cuando muchos miraban hacia afuera, él empezó a meterse más adentro: se fue a vivir y aprender con comunidades aymaras y atacameñas.

Fue parte del grupo Markamaru y luego formó una dupla clave con la cantante Ana María Arquedas. Juntos grabaron discos que son referencia para cualquiera que quiera escuchar folclor altiplánico sin adornos. Su sonido no busca ser «comercial» o suave; su voz tiene la textura del lugar del que viene.

Pasó años documentando tonadas, rituales y técnicas para hacer charangos, quenas y zampoñas. Esa parte de su trabajo es menos visible, pero es la base de todo. Evitó que muchas tradiciones orales se desvanecieran.

¿Qué lo hace tan diferente?

  1. No usa el charango como un instrumento más, sino con las afinaciones y técnicas antiguas.
  2. Sus letras a menudo hablan en primera persona de la vida en el altiplano: el trabajo, la distancia, la relación con la tierra. No son canciones genéricas.
  3. Gran parte de su material está disponible en YouTube o en discos físicos difíciles de encontrar, lo que le da un aire de «hallazgo» cuando lo descubres.

Es un defensor de la causa de los pueblos originarios, un ecologista convencido de la sacralidad de la naturaleza y un crítico del modelo de desarrollo que arrasa con culturas milenarias. Su arte es, en esencia, un acto de resistencia cultural.

«Mi maestra fue la Pachamama y mis profesores, los abuelos y abuelas de los pueblos.».

Mauricio Vicencio es mucho más que un músico folclórico. Es un narrador sonoro, un guardián de la memoria y un caminante entre dos mundos. En una era de globalización homogeneizante, su trabajo nos recuerda la profunda riqueza que yace en la especificidad de un lugar: el árido y vital altiplano chileno. Escuchar su música es emprender un viaje sin salir del lugar, un viaje hacia el corazón de los Andes.

¿Cuál es tu canción favorita de Mauricio Vicencio? ¿Has tenido la oportunidad de escucharlo en vivo en algún pueblo del norte? ¡Comparte tu experiencia en los comentarios! Si quieres conocer su discografía puedes hacerlo en su blog oficial. Te invito a que escuches dos de sus obras más famosas en YouTube.